Representación del Niño Jesús en el centro de la composición, vestido con paño de pureza blanco y túnica rosada. Acoge en sus brazos a su primo, San Juanito, quien le abraza, arrodillándose. Viste este último su indumentaria habitual, con pieles y un manto rojo. Les respalda un paisaje arbolado. En esta obra de Uceda, a pesar de su mal estado de conservación, se percibe el estilo de este maestro, que evolucionó desde el tardomanierismo hacia el naturalismo barroco. En las pinturas de este retablo muestra Uceda una pincelada suelta y una expresividad, especialmente en las figuras infantiles, que recuerda la influencia que en él ejerció el arte de Juan de Roelas. Las composiciones parecen derivar de grabados manieristas.